sábado, 30 de mayo de 2009

Argentina, del Tango al Mambo

Por Emanuel Donati
Años atrás la idiosincrasia de nuestro país estuvo sostenida por el dos por cuatro que hacía vibrar las paredes de los conventillos. El tango, con sus letras machistas, con sus desafíos, sus lamentos, sus tristezas, con el amor y la lágrima, con el odio y la rabia; el tango sirvió de sostén a toda una generación que con sus figuras se educaban, se criaban, una generación de violín, guitarra y bandoneón.
Hoy reina el violador más que el violín, la guitarra está desenfrenada de mentiras y el bandoneón se transformó en un bando de luces de neon.
Es por esto mismo que quiero asegurar, más allá que mis orejas sangren regeton, que estamos en una época de mambo. Ritmo que nace de la heterogeneidad que mezcla música hispana con música africana, estos con jazz, maracas y tamboriles.
¿Quién no convive con la heterogeidad hoy en día?
¿Será que el mambo es un ritmo sincopado que los jóvenes de hoy no dejan espacio entre una palabra y la otra?
¿Será por las letras que el tango nos legó que la mejor intervención que podemos dar a lo diferente es clavar un puñal?
¿Qué mambo no? Asistimos cada mañana a un baile y por las dudas lo mejor que podemos hacer es decirnos “ya que estamos en el baile, bailemos”; sin pensar que quizás peleando pero utilizando como herramientas la palabra puede llevarnos al desenlace del tema. No peleemos más con las palabras, ellas a la larga nos delatan, son traicioneras!!!
Parafraseando a un pianista, el mambo al que concurrimos cuando nos tomamos un colectivo, cuando hacemos un trámite, cuando nos miramos socialmente al espejo, es un “mambo no ligado”, un mambo que no cumple la función de ese tango que alimentaba las pasiones inmigrantes, este mambo no sostiene, este mambo nos empuja por las ventanas.
Conozcamos nuestra historia y hagámosnos responsable de ella, porque de lo contrario nunca vamos a entender porque cada uno de nosotros tenemos un CD de alguna estrella de mambo en nuestro haber.

jueves, 28 de mayo de 2009

Ambulancia - 99 Red Ballon

El grupo de Mike Amigorena, Música para ver!

La historia de las cosas

Por Emanuel Donati
Mediante dibujos animados Annie Leonard muestra de manera muy clara y punzante las consecuencias de ser parte de un sistema de producción y consumo capitalista que trae aparejado toda una serie de consecuencias, no sólo a nivel ambiental, sino también subjetivas. EL punto ciego de esta entrada es la pregunta ¿Qué de nuestra subjetividad sostiene este sistema productivo?

Parte 1



Parte 2



Parte 3

Balada para un psicoloco

Por Juan Pablo Espejo
Los estudiantes de psicología tienen ese que se yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Necochea, y nos ves camino a la Siberia con los pies flotando sobre la vereda. Mezcla rara de teorías fermentadas y profesores aún más raros, como niños perdidos en el shopping de las profesiones serias. Detectives de pensamientos, artistas de medio turno y fugitivos del negocio familiar, te reís pero sólo vos nos ves, entre tantos locos y tanta ciudad encerrada. Que somos muchos y hay poca, para nada. Esa droga de la locura promete ser la soja del futuro, en esta sociedad cada vez más acostumbrada a acostumbrarse. Y nosotros, a pasos nomás de ser auténticos psicólogos, profesionales de la palabra viva y abanderados del deseo, seguimos pareciéndonos cada vez más a nuestra clientela. Mala estrategia, las voces cultas del marketing podrían alertarnos sobre ello. Casi como salir a vender un auto en patineta. Pero aquí la ganancia es equívoca, como todo aquello de lo que nos valemos para conseguirla. Tal vez, quizás, esta congregación de delirantes instruidos que hoy se gradúa sea un ancho ganador en esta partida que siempre vuelve a empezar. ¡Qué magnífica oportunidad de ser y hacer!, el optimismo siempre amanece en los umbrales de lo nuevo. Pero en los umbrales urbanos se despiertan más bien los hijos de la indiferencia, los pobres de sustento pero más aún de dignidad, en un país donde la salvación propia nunca implica la salvación de todos. Caminar por nuestra universidad pública es perderse, no solo en edificios que hacen honor al saber hecho ironía, sino más bien en la búsqueda absurda de eso público, que nunca deja de faltar a clase. Y si estar loco es no ver nada de esto, no voy invitarte a mi ilusión supersport. Es demasiada historia la que hace correr esta tinta, no sólo de grandes inventores y luchadores de nuestra profesión, sino también de miles de habitantes de este mundo que se animan a vivir esta locura de intentar una sociedad más justa. Mejor quedáte así, pensando que como todo lo que existe hoy día, seremos reemplazados por una pastilla diminuta o un aparatito de avanzada, y la aventura de cruzarse con nuestra insania sea tan sólo para los curiosos o los desesperados. Y quedémonos también nosotros así, peleando por el consultorio mejor ubicado y el récord de precio por sesión, discutiendo eternamente casos tan apasionantes como efímeros, mientras la historia nos pasa por la ventana. No quiero seguir plagiando este hermoso tango, pero hay cosas que sólo nos decimos en canciones: por algo fueron los locos los que inventaron el amor. El amor, dicen, y muchas cosas más, y tal vez por eso estemos hoy aquí. Quizás podamos seguir inventando, quizás podamos sacudir un poco el polvo de la resignación. No hace falta que creas, no somos jueces de nadie. Eso sí, no voy a dejar de darte mi más firme advertencia: no camines solo por callejones oscuros, puede haber un loco esperándote con un diván.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Letra de "Guitarra y vos" de Jorge Drexler


¡que viva la ciencia, que viva la poesía!¡qué viva siento mi lengua cuando tu lengua está sobre la lengua mía! el agua está en el barro, el barro en el ladrillo, el ladrillo está en la pared y en la pared tu fotografía / es cierto que no hay arte sin emoción, y que no hay precisión sin artesanía / como tampoco hay guitarras sin tecnología / tecnología del nylon para las primas tecnología del metal para el clavijero / la prensa, la gubia y el barniz : las herramientas del carpintero

el cantautor y su computadora, el pastor y su afeitadora, el despertador que ya está anunciando la aurora / y en el telescopio se demora la última estrella /
la máquina la hace el hombre……..y es lo que el hombre hace con ella

el arado, la rueda, el molino / la mesa en que apoyo el vaso de vino / las curvas de la montaña rusa / la semicorchea y hasta la semifusa / el té, los ordenadores y los espejos / los lentes para ver de cerca y de lejos / la cucha del perro, la mantequilla / la yerba, el mate y la bombilla

estás conmigo / estamos cantando a la sombra de nuestra parra / una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra / y sin tenerte,
te tengo a vos y tengo a mi guitarra

hay tantas cosas / yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos

hay cines / hay trenes / hay cacerolas / hay fórmulas hasta para describir la espiral de una caracola / hay más: hay créditos / tráfico / cláusulas / salas vip / hay cápsulas hipnóticas y tomografías computarizadas / hay condiciones para la constitución de una sociedad limitada / hay biberones y hay obúses / hay tabúes / hay besos / hay hambre y hay sobrepeso / hay curas de sueño y tisanas/ hay drogas de diseño y perros adictos a las drogas en las aduanas/

hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-ordenadores-que-a-su-vez-diseñan-máquinas-que-hacen-herramientas-para-que-las-use-la-mano

hay escritas infinitas palabras :

zen gol bang rap Dios fin

hay tantas cosas / yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos

lunes, 25 de mayo de 2009

Restos Diurnos - Light a zeppelin On

Videoteca

EL GRAN DICTADOR
Director: Charles Chaplin



LA NARANJA MECANICA
Director: Stanley Kubrick's



ZELIG
Director: Woody Allen



MACHUCA
Director: Andres Wood

Euro Cachetada


ARTÍCULO DEL DIARIO ALEMÁN 'BERLINER TAGEBLATT' SOBRE LA ARGENTINA
La República Argentina es un país de gran belleza y digno de muchos interrogantes que no son fáciles de responder.
Se trata de un país enigmático y misterioso, contradictorio e impredecible. Los argentinos solían ser gente muy culta y conscientes de su situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu abierto a todo tipo de diálogo. Cosas que hoy, en pleno siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna. La vida en la Argentina se ha transformado en algo riesgoso y delicado, algo parecido al 'farwest'. La economía no encuentra un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez más, está seriamente comprometida como consecuencia de los recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes.
El robo, el vaciamiento del Estado a través de las privatizaciones, la inestabilidad monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la salud pública, la emisión desmedida de moneda, el enorme déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver en la Argentina más que desconfianza y descreimiento. Ha dejado ya de ser un país creíble y confiable; su contradictoria política exterior (acercamiento peligrosamente comprometido con Venezuela , Ecuador , Cuba y China) disgusta sobremanera a aquellos países de la UE que hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la Argentina sería un país en serio..
Ni siquiera los medios de comunicación argentinos informan la verdad de lo que está aconteciendo: incremento desenfrenado de la inflación, suba cada vez mayor de sus monedas referentes (dólar y euro), imparable tasa de desocupación y subempleo, ingresos cada vez más bajos o estancados en estructuras de paridad propias de hace diez o quince años atrás, y ahora la enorme crisis productivo-institucional del único sector verdaderamente productivo de país: la agricultura.
Argentina nunca fue un país industrial; su única y verdadera fuente de subsistencia fue la producción agropecuaria y la exportación de productos primarios..
Los gobernantes actuales pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra izquierda muy activos en los años´70 que han instaurado hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente electoralista, basado en la corrupción político-sindical que está llevando a este país sudamericano al límite de su propia autodestrucción. La violencia está latente en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del gobierno de la Sra. Kirchner y su marido, el ex - presidente que oficia de Primer Ministro de facto, es quien domina la economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos que perjudican cualquier acción ciudadana.
Ya es sabido que el gobierno de la Sra. Kirchner no llegará a su término y será violentamente despojada de su cargo a corto plazo por fuerzas civiles integradas por ciudadanos comunes y miembros activos del sector agropecuario. Lo más impactante de toda esta situación, es que los sectores productivos del agro que hoy protestan contra las usurarias y despiadadas retenciones, son grupos que están armados, tan armados como si fueran paramilitares o guerrillas urbanas y de los grandes cordones verdes de las grandes ciudades de ese país (Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza y la Patagonia ), así como también están armados los grupos leales a la familia gobernante, lo cual nos hace sospechar que el futuro estallido social que se avecina en un corto y mediano plazo entre los argentinos será cruento y sangriento.
Es más que evidente que la Argentina deberá enfrentarse a su propia circunstancia, algo trágico y devastador, algo que los mismos argentinos ignoran porque ni sus propios medios de comunicación se los informan. Y no hablamos de golpe de estado ni de dimisión, sino de rebelión social y civil de sectores que ya muestran cada vez más su comprensible hartazgo e impotencia; sectores que en épocas anteriores pertenecían a la clase media; sectores que fueron los verdaderamente productivos en épocas pasadas y que hoy se encuentran totalmente desprotegidos y atacados sin motivo racional alguno.
Desde la UE observamos con preocupación la paulatina y lenta disolución de la Argentina y su trágica desaparición (que incluye también la ampliación de la zona de exclusión de las Islas Malvinas, lo cual produciría la pérdida de importante territorio del suelo argentino en la Patagonia, y tal plazo vence el 9 de mayo de 2009.).
De ahora en adelante sólo el pueblo argentino tiene en sus manos la decisión de cómo afrontar los acontecimientos que vendrán.
(Artículo del diario 'Berliner Tageblatt', escrito por Ingeborg Hellige )
Traducido por Jordi Serra, Barcelona

domingo, 24 de mayo de 2009

Antes y después de Woodstock

Por Juan pablo Espejo

Woodstock . Este festival de rock, se convirtió en una “nación” por tres días, al convocar sorpresivamente alrededor de 500 mil personas en una granja de 240 hectáreas en el estado federal de New York, y en un mito, al resultar un hecho inédito en su significación, y al decir de Uwe Schmitt, inaprensible.
Sin embargo, muchos han intentado explicarlo. La sociedad norteamericana de ese entonces, y particularmente, el estado político y económico de la misma, era un terreno propicio para la emergencia de un fenómeno de esa naturaleza. Era una época de capitalismo floreciente, de tiempos de ocio y opulencia. Y la juventud ocupaba allí un lugar especial, por ser precisamente la franja de población criada en ese estilo de vida. Además, la guerra de Vietnam se prestaba a la juventud insatisfecha –la prosperidad americana no era sin un precio en libertades- como un símbolo vivo de la incoherencia de un sistema perverso, que era precisamente el de sus padres. Esa especificidad de Woodstock, esa unicidad que escapa a todo examen y que sólo parece haber sido captada para los que estuvieron allí ese fin de semana, puede ser pensada también desde algunas nociones freudianas. En su libro “Psicología de las masas y análisis del yo”, Freud analiza los fenómenos de masa desde su psicología, fundada en el inconciente y la sexualidad. Hay dos cosas que asombran de Woodstock: primero, el carácter aparentemente espontáneo, auténtico e impulsivo de la convocatoria, que a pesar de haber contado con una gran organización y publicidad en los circuitos underground del rock, excedió cualquier expectativa. Y segundo, un detalle que en la historia de la humanidad parece no abundar demasiado: la paz que parece haber reinado en esos prados, pese a la pobre organización de esa multitud amontonada. Estos dos aspectos parecen haber sido los que inspiraron en más de uno la comparación del fenómeno con “la primera comunidad cristiana”o alguna “ciudad épica y bíblica”. Lo que sí es cierto, es que para que medio millón de personas, sin control ni vigilancia, en escasez de alimentos, bajo una lluvia importante, con mucha droga circulando y cautivada por una música rebelde como el rock de ese entonces, haya vivido tranquilamente esos días, debe haber ocurrido algo más que un milagro. La música convocaba, pero no era escuchada por todos ni era la razón única para congregarse allí. Había algo que unía, algo que posibilitaba esa anarquía sin caos. Y Freud, que supone que lo que une a los seres humanos aún dentro de masas multitudinarias es la pulsión sexual, no está lejos de una de las frases que remiten a ese festival: “Si no puedes estar con quien quieres, quiere a aquel con quien estás”. Freud articula esa pulsión con el hecho capital de la formación de masa: la masa es en realidad una horda, dirigida por un jefe. ¿Dónde está el jefe en Woodstock?, es esto lo más interesante. La primera asociación entre hermanos, según el mito científico de Freud, fue posible precisamente por el asesinato cometido contra ese padre despótico, amado y temido, dueño de todas las posibilidades de producción y satisfacción. Luego del crimen, todos acuerdan la igualdad entre los miembros, y se prometen que nadie ocupará el lugar de ese padre muerto, tratando de olvidarlo y erigiendo en reemplazo un ideal. El ideal en Woodstock está en parte en sus emblemas: paz, amor, libertad sexual y drogas. Sin embargo, y aquí es donde entran las cuestiones políticas y económicas, el ideal de Woodstock se erige sobre el asesinato al sistema. Nunca de hecho, eso es evidente, puesto que un festival así sólo es posible dentro de una sociedad como la norteamericana. Pero sí de derecho, porque también es evidente que solo es posible contra una sociedad como la norteamericana. En Woodstock, la pedante guerra de Vietnam, y la sociedad del confort y el buen corte americano eran sentidas como un pasado inaudito, superado por esa misma manifestación viva de sexualidad libre y tolerancia. Es por eso que falló todo intento de repetición. Por más que se intentara con naturalidad y disimulo, la organización intencional de un fenómeno como ése era ya pervertir el sentimiento de los que estuvieron allí, o mejor dicho, era incapaz de provocarlo. Y de la misma manera, como muestra excepcionalmente Abbie Hoffman en su libro, cualquier intento de minimizar o relativizar lo ocurrido es igualmente incapaz de algún efecto: Woodsotck existe en su cabeza y lo sigue adonde él va. Estas reflexiones no apuntan a explicar psicológicamente el suceso, ni a reducir un fenómeno tan complejo a una formación del inconciente. Pero pueden explicar tal vez esa “inaprensibilidad”, que reivindica con fervor Schmitt. El filósofo C. Castoriadis ubica en dos lugares de la historia –la polis griega y la europa del Renacimiento- la emergencia de los llamados gérmenes de autonomía, como formas de pensamiento y creación de lo nuevo, liberándose de las ataduras que implican las instituciones consideradas como naturales y extra-sociales. Yo incluiría a Woodstock como ejemplo claro de un proceso instituyente de ése tipo, donde esa fuente propiamente humana que es la imaginación produce algo de la nada, sin movimientos causales, ni aún dialécticos, que justifiquen su existencia. Fue tan sólo un festival de rock, podrán decir algunos. Otros incluso invalidar sus ideales como expresión fetichista de un determinado modelo económico-político. Pero como todo proceso cultural, y aún más, artístico, pone en juego un elemento indeterminado, inédito, propio de la imaginación y la creación de un grupo social.
No está en mis condiciones poder establecer un antes y un después de Woodstock. Tan sólo puedo, casi 40 años más tarde, sostener que allí hubo algo único. No es modelo ni ejemplo a seguir de nada en especial, salvo en un punto: la osadía de olvidar, por unos instantes, a ese padre multifacético, que no nos deja hacer surgir en nuestra realidad lo que ese ritmo roquero nos mueve a hacer desde los rincones más profundos de nuestra existencia.

sábado, 23 de mayo de 2009

Amor en tiempos de Odio, una lectura a Nancy Caro Hollander

Por Emanuel Donati

Un titulo que contiene tanta ambivalencia me transporta rápidamente a textos psicoanalíticos que revelan misterios, incógnitas y sigilos del sujeto individual y social.
Entrándome en el texto pude darme cuenta de que mi presunción no era desacertada, pero sin lugar a dudas fui sorprendido por el modo tan particular y el rodeo realizado por la autora a la hora de dar cuenta de la posición psicológica en donde estamos inmersos los hombres en relación con las políticas de turno.
Novela a la República Argentina para explicar todo un sistema político y cultural que nos forma como seres sociales y en el cual estamos hoy por hoy inmersos por ser consecuencia de todas esas elecciones tomadas en diferentes momentos históricos. Se encarna en colegas y amigos suyos y los toma como personajes principales de este recorrido para mostrar cómo las subjetividades se manifiestan en distintos momentos del país y acorde a los deseos de cada uno de ellos.

Somos un país muy joven, pero añejo en vivencias. Somos la prole de una inmigración europea y los sobrevivientes de una tradición aborigen, el tango, la milonga y las polkas. Argentina tiene una identidad muy heterogénea, pero sin embargo sus políticas de turno siempre estuvieron a las sombras de las predominantes a nivel mundial. Un factor destacable es que a lo largo de la historia de esta nación siempre hubo grupos (por lo general integrados por jóvenes) comprometidos en la lucha por un país más justo y equitativo, gente que se preocupaban y alzaban querellas a viva voz para hacer sentir que existía un malestar social. Entrada la década del noventa ya es notable la pasividad del pueblo ante las decisiones políticas y la inercia con la que las personas pasan sus días sin poder preguntarse el porque del rumbo de nuestro país.

La dictadura militar de 1973 fue entre todos los gobiernos autoritarios argentinos el que provocó una mayor incapacidad de resiliencia a nivel social. No solo hubo crímenes aberrantes, genocidios brutales y represiones constantes en las calles, sino que también se hostigó y torturó el pensar del ciudadano. Se buscó anular por completo la capacidad de crítica de la población y esto se ve en la cantidad de intelectuales, doctos y eruditos que se vieron obligados a abandonar el país para preservar sus vidas y sus ideologías.

Seriamente castigadas, las prácticas analíticas y marxistas, fueron perdiendo influencia sobre el común de la gente. Doctrinas que resisten ordenes impuestos y que desafían pensamientos de tipo modernistas como éstas perdieron un papel relevante que tenían a lo largo de los años cincuenta. Por aquellas décadas, el psicoanálisis argentino era una doctrina respetada a nivel mundial y Buenos Aires representaba un epicentro cultural latinoamericano. Los problemas de identidad nacional, debido a las grandes olas inmigratorias, eran las principales demandas terapéuticas que rondaban las calles porteñas. También aparecían en los consultorios gran cantidad de mujeres que se veían apremiadas por conflictos entre sus deseos profesionales y su rol de mujer en la maternidad; esto sin lugar a dudas debido a un cambio social que brindaba mayor participación de la mujer fuera del hogar en distintos tipos de trabajos.
Cuando el gobierno de Juan D. Perón instauró leyes laborales para el trabajo femenino y posibilita el sufragio de las mismas se ampliaron las posibilidades de liberación femenina en la esfera pública, ya que hasta el momento muchas señoras de la época trabajaban sin reglamentación alguna.

A fines de la década del sesenta comienza una disputa dentro de la Asociación Psicoanalítica Argentina por intentar dar un nuevo avance en los modos de profesar el psicoanálisis y así poder hacer frente a una crisis que se manifestaba de manera imperativa en el país. Un grupo de analistas jóvenes proponían nuevas lecturas y corrientes que posibiliten un mayor afrontamientos de los problemas de la sociedad. En contraposición a estos había profesionales que ocupaban un lugar más indiferente y pasivo respecto los inconvenientes de injusticia , hambre, desocupación que atravesaba un importante porcentaje de personas.

En 1971 se funda Plataforma, una forma de demostrar que había profesionales que anhelaban dar un paso al costado respecto de la forma de obrar del psicoanálisis que estaba institucionalizado. Surge entonces una práctica analítica que se mimetizaba en lo social y tomaba concepciones ideológicas del marxismo. Todo un trabajo interdisciplinario que rompía con una praxis conservadora sustentada en políticas burguesas. Luego de ser creada Plataforma muchos profesionales abandonaron la APA para tomar contacto con este tipo de ideología liberalista.
Estos años previos al golpe militar de 1973 fueron aprovechados de sobremanera por este grupo de analistas que buscaba una praxis vinculada con lo social y nos mostraron que un psicoanálisis de los social es sumamente realizable encontrando sumas convergencias en las teorías que desenvuelven Sigmund Freud y Karl Marx. Ambas conciben al sujeto, valga la redundancia, atado a una fuerza superior que lo controla, lo aliena, lo explota, reprime sus capacidades de desafiar lo impuesto. El tire y afloje entre deseo, demanda, y necesidades se juega a nivel social, cada día, en cada empleado con cada empleador, en cada fábrica o empresa. Las alineaciones postuladas por ambos autores son tan similares que parecen provenientes de una única doctrina; es un efecto totalmente artificial e ilusorio el que posibilita la opresión de un sujeto. El obrero no puede reconocerse como sujeto creador, el neurótico tampoco lo hace.
Es una conducta enteramente narcisista el creer en muestra posibilidad de dominar todo nuestro quehacer y estamos velados antes los porqué de las repeticiones; chocamos constantemente con las mismas rocas, tanto individualmente como socialmente, y esto debido a que no podemos entender nuestra historia. Mientras Marx propone un acto de revolución para recobrar un poder quitado y así devolverlo al pueblo para que este levante su historia, Freud propone un lectura psíquica de la novela familiar quebrando las durísimas barreras de las resistencias, los crueles diques psíquicos superyoicos y poder ser sujeto sólo del propio deseo que le es inconsciente.
Vemos así que las epistemologías que proponen una evolución de ciencias de la mano de un sujeto que progresa por el solo hecho de recorrer una filogenia en línea recta al perfeccionamiento seria imposible de conciliar.
Entendemos, también porqué el pensar al sujeto como libre social e individualmente fue tan duramente castigado durante los gobiernos opresivos, no solamente en Argentina sino a escala mundial.

París era un barrio con acordeón, Marx prohibió a sus hijos que llegaran tarde a la dulce hoguera de la insurrección, la poesía salió a la calle reconocimos nuestros rostros supimos que todo es posible en 1968
(Joaquin Sabina)

viernes, 22 de mayo de 2009

Libros Recomendados








Esta novela muestra a Josef Breuer, reconocido médico suizo, atrapado por las redes de sus pasiones, por los malestares de su neurosis así como por su historia personal. Irvein D. Yalom pone a dialogar a esta eminencia de la medicina con personajes como Sigmund Freud y el furioso personaje de Friedrich Nietzsche. El punto ciego de este nudo lo desata una hermosa mujer llamada Lou Salome. Excelente novela que da vida a estas figuras a través de la palabra.




Por Emanuel Donati











Juan Pablo Castel y Maria Iribarne viajan por los más oscuros de los rincones de los conflictos sentimentales de los seres humanos. Cientos de conceptos analiticos quedan a flor de piel figurando casi un caso clinico que da mucho para que pensar a cualquiér ser hablante. Preciosa muestra del existencialismo de Ernesto Sabato.


Por Emanuel Donati





Exentrica novela que narra la vida sin sentido de un hombre que enfrenta la fatalidad de su muerte. Interesante muestra de como algo inimaginable como la muerte puede ser simbolizado por un ser hablante.

Por Emanuel Donati

Let it be - The Beatles

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¿Nada se pierde todo se transforma?

Por Emanuel Donati
Es la segunda ley de la termodinámica la que me permite pensar la diversidad de conceptos sociológicos y psicoanalíticos articulados con la noción de consumo.
Ahora bien, para tratar el origen de algunos conceptos, y para poder llevar adelante una afirmación tan valida, que excede a la física, como la que el titulo indaga voy a remitirme de manera introductoria a un texto de M. Foucault, a saber “Nietzsche, genealogía, historia”. En tal libro se trata de manera muy particular la noción de genealogía, la cual puede ser entendida a partir de dos términos:

v Procedencia: El término procedencia es la búsqueda de lo diferente, lo que es propio, es una indagación que permite disociar al yo de la persona y entender que en la raíz de lo que somos no está en absoluto la verdad.
“La búsqueda de la procedencia remueve aquello que se percibía inmóvil, fragmenta lo que se pensaba unido.”

v Emergencia: Este término designa el punto de surgimiento de los acontecimientos. La teoría de Foucault tiene una importante impresión de la física, ya que los acontecimientos son entendidos como productos del enfrentamiento de fuerzas de poder.

Me gustaría detenerme momentáneamente sobre la noción de procedencia, la cual puede pensarse como la genuina actividad psicoanalítica, es decir, en algún punto la actividad clínica del analista compromete cierto esfuerzo por romper lo estacionario y “darle las riendas” al sujeto de su propia actividad psíquica. Finalidad tácita que se encuentra, también, en Karl Marx tras el descubrimiento de la alienación de la fuerza de trabajo, y ante la cual se evidencia que el psicoanálisis y el marxismo tienen muchos más en común de lo pensado.
Ambas doctrinas conciben al sujeto, valga la redundancia, atado a una fuerza superior que lo controla, lo aliena, lo explota, reprime sus capacidades de desafiar lo impuesto. El tire y afloje entre deseo, demanda, y necesidades se juega a nivel social, cada día, en cada empleado con cada empleador, en cada fábrica o empresa. Las alineaciones postuladas por ambos autores son tan similares que parecen provenientes de una única doctrina; es un efecto totalmente artificial e ilusorio el que posibilita la opresión de un sujeto. El obrero no puede reconocerse como sujeto creador, el neurótico tampoco lo hace.

Más aún puede desprenderse de la noción de procedencia.
Marshall Berman insiste con una frase marxista para dar cuenta de las sociedades desde la aparición de la burguesía como fuerza de poder central.
“Todo lo sólido se desvanece en el aire...” , sin lugar a dudas es una frase que tiene un potencial interpretativo inacabable. Si se desea, puede seguirse el hilo conductor que nos trajo hasta aquí y pensarse que esta frase articula muy bien con la actividad psicoanalítica y con la noción de Focault antes planteada; pues esta línea nos da una sensación por entera apocalíptica y grafica el derrumbe de un mundo en el que nosotros, seres humanos habitados por cuantiosas paradojas, nos sentimos sumamente aferrados a lo instituido.
No deja de incomodarme una pregunta. Si según Sigmund Freud, la sociedad tiene la estructura propia de una neurosis obsesiva, ¿donde aparece hoy por hoy el sacrificio pulsional que la sociedad exige, cómo se juega la falta en relación al vínculo social?. No creo que el malestar de la cultura este sofocado en modo alguno, así como tampoco encuentro renuncias pulsionales.
Me lleva este punto a detenerme en un texto de Daniel Sobony, “Un malestar totalmente distinto en la cultura”, el cual lleva adelante una seductiva hipótesis acerca de la sociedad actual. Con pocas palabras, según Daniel Sibony la estructura social actual es perversa, y apunta a la pulsión de vinculo como responsable del tedio colectivo. La pulsión de vinculo, concepto elaborado por el propio autor, es definida como el impulso de pertenecer y capturar, de establecer relaciones sociales, grupales, de institucionalizar, de crear religiones, etc... Permítaseme agregar a esta monografía un párrafo del texto en cuestión:

“...si la cuestión fundamental es la pulsión de vinculo, se comprende la inmensa variedad de formas que adopta: repliegues narcisistas (donde uno es objeto de su vínculo), clanes, sectas, vínculos toxicómanos, etc...La misma cuestión busca su metamorfosis, sin cesar”.

La noción central en que basa su idea este controvertido analista argentino es que cada uno de los vínculos sociales tienen como finalidad la búsqueda de tapar la falta del sujeto en alguna medida; claro está, en el ejemplo del toxicómano, donde la droga anula al sujeto barrado lacaneano y le muestra un ideal mucho más cautivador.
Espero no se mal entienda mi finalidad, ya que la misma no es afirmar que todos los sujetos son perversos, sino simplemente me gustaría forjarme de determinadas ideas que surgen del autor. Por un lado, creo provechosa la idea de poder preguntarse acerca la sociedad en la que día tras día transitamos, acerca de los sujetos con los que tratamos, los Otros con los que nos enfrentamos. Es pues, en cierta medida la pregunta que sostiene este escrito.
Por otro lado, y con respecto al tema de la monografía, me gustaría detenerme a analizar la última frase del párrafo antes presentado.
“La misma cuestión busca su metamorfosis, sin cesar”.
Vuelvo a encontrarme con una oración que condensa cientos de interpretaciones, pero a lo largo de la monografía intentare dar cuenta de la en que manera el consumismo, como gran ideología moderna se enlaza de la manera más dialéctica con un sistema político – social que, insisto, posee rasgos de estructura perversa.

Hasta este punto un lector no muy versado en el tema podrá discernir lo distante que estamos parados de las clásicas nociones económicas planteadas por Adan Smith, en la que se postula un mercado de competencia clara y perfecta. Es una gran quimera pensar que hoy día se investigan las necesidades básicas de los consumidores y se crea el producto en base a dichos estudios. ¿Cómo podemos entender los costos actuales, los gastos actuales, desde esas nociones de economía clásica ? Quizá sea considerado de metafísico por bastos economistas el poder pensar que los gastos que mueven la economía mundial se generan a nivel del alma; pura y exclusivamente psicológicos.
Podemos remitirnos históricamente a la noción de Potlach (forma arcaica de intercambio) que muy claramente Georges Bataille define como la constitución de una propiedad positiva de la pérdida , de la cual derivan rasgos sociales tales como el honor y la nobleza, entre otras.

“El potlach excluye tiene el objeto de humillar, de desafiar y de obligar a un rival. El carácter de intercambio del don resulta del hecho del que donatario, para evitar la humillación y aceptar el desafío, debe cumplir con la obligación contraída por él al aceptarlo respondiendo más tarde con un don más importante, es decir debe devolverlo con usura”.

Podemos vislumbrar de esta manera, cierta semilla de lo que hoy día encontramos en la actividad consumista, ya que el gasto está destinado a mantener determinada status o a adquirir un carácter social particular. El capitalismo que hoy vivimos cuando salimos a la calle y realizamos nuestras cotidianas actividades comparte mucho de la definición de potlach que Bataille nos brinda, más aún, el autor señala el punto de contacto en el principio irracional en que se centra la noción de gasto de la economía, tanto arcaica como actual.
No cabe duda alguna de que hay un “algo más” que motiva adquirir un producto que su el valor de uso, un “algo más” que nos brinda esa remera, esa gaseosa, ese celular, hay un más allá de la necesidad, pero que de todos modos compromete cierta satisfacción.
Llegado el momento en que se realiza la compra aparece eso que nos queda pendiente definir, la satisfacción. Para esquematizar a grandes rasgos la satisfacción tomaré dos modos en que esta se articula con discursos económicamente distintos. Por un lado es evidente e indiscutible que sin satisfacción no habría consumo, estamos en este punto frente a lo que Freud nominó principio placer - displacer. Por otra parte, se mencionó anteriormente que hay un “algo más” de la satisfacción, algo rebasa la necesidad, e ingresa en esta circunstancia un discurso psicoanalítico disímil al económicamente planteado.
Se puede introducir el proceso de cumplimiento de placer comparándolo a las claras con el proceso vivenciado por el niño recién nacido y que funda su posterior subsistencia en la demanda del Otro. Este llamado, nominado por el Otro, tiene como finalidad por parte del recién nacido la búsqueda de algo que colme una tensión displacentera; así mediante la actividad del fantasear con el objeto ausente en lo real se realiza una satisfacción alucinatoria del deseo, acción que es denunciada por Freud en “La interpretación de los sueños”. Podemos dilucidar que a lo que anhela el niño es a encontrar (proceso que conlleva inexorablemente una búsqueda metonímica) el objeto que calme toda tensión del aparato.
La satisfacción sería entonces del orden de la utopía en tanto es inadmisible el reencontrarse con la hiancia constitutiva de todo sujeto.
Pues, ¿Qué ocurre cuando al consumir algo se siente una satisfacción? Sin duda esto ocurre, pero siempre dentro de los limites de la satisfacción parcial que tiende a extinguirse. El encuentro de una imagen exterior con un objeto psíquicamente alucinado es lo que provoca tal sentimiento.

Se ha ingresado ahora en el campo de la imagen y es aquí donde voy a pasar del consumidor al producto por un momento. Algo mágico, hipnótico, sumamente cautivador se oculta tras el producto, ya que es el que provoca el particular efecto de pertenencia. El producto puede ubicarse en el centro de la ecuación en tanto es el que mediando la demanda del Otro provoca la imagen que justamente el sujeto es carente. Piénsese aquí, en la noción de rol de Pichon Riviere, en tanto mediante al producto imaginario el sujeto puede asumir tal rol que el Otro le demanda.
Recordemos, también la estructura de la masa según Freud, en la que un objeto viene a colocarse en lugar del ideal del yo. Se entiende por la fórmula de la constitución de la masa, como una gran cantidad de personas que han colocado el mismo objeto en el lugar de su ideal del yo y se han identificado mutuamente.
Mediante este proceso de identificación se realiza una soldadura la falta constitutiva de los sujetos y se provoca la sensación ilusoria de pertenencia por identificación al deseo del Otro. Así es como el producto otorga esa plenitud de imagen al sujeto y en la que el Otro aparece como no barrado.

Por lo planteado hasta este punto se puede afirmar que realmente “nada se pierde y todo se transforma”, pero concibo de mayor importancia seguir interrogando tal afirmación que efigie solidamente. Tal posibilidad me la brinda Michel de Certeau en su texto “La invención de lo cotidiano”. Puede plantearse que si estaríamos frente a una estructura que no da lugar a pérdida alguna, se nos presentaría una imposibilidad de edificar un futuro, de historizar el pasado. Lo que postula este autor es que el resto puede encontrarse en el desvío que se produce en el consumo de un objeto, en tanto tal puede haber sido fabricado con una finalidad por completo distinta.

“Solamente se puede apreciar la diferencia o la similitud entre la producción de la imagen y la producción secundaria que se esconde detrás de los procesos de utilización”

Es claro que ese “apreciar la diferencia” aparece como marca del resto que cae del sistema antes planteado, cae del goce del Otro.
El objeto a lacaneano puede ser pensado no sólo como falta sino también como causante de deseo, como productor de subjetividad. Es por esto que el autor habla de una “fabricación poiética”, pero velada; tras todo acto material de producción del objeto que será ofertado al consumidor existe otra producción que compromete una índole distinta, producción que Michel de Certeau llama “consumo” y que se basa en la utilidad que cada ser humano le da al producto impuesto por el orden económico antes explicado. Este desvío es la bifurcación del deseo del Otro.

Tras esta lectura puede seguir interrogándose la segunda ley de la termodinámica, y pensarse qué es lo que hace con los restos mundialmente, ya que a simple vista el sistema da una imagen de total alienación sin que nada quede por fuera de este. La monografía es un incesante interrogante acerca del momento subjetivo social que atraviesa la humanidad, intrincado en su aspecto económico, pero que sin dudar, rebasa este de sobremanera. Lo que se intento de hacer es pensar a través de la pregunta de ¿Qué se consume en el consumismo?.

EL ESPEJO Y LA MASCARA

Por Jorge Luis Borges
Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo:
—Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos?
—Sí, Rey —dijo el poeta—. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linajes mitológicos de todas las casas reales de Irlanda. Poseo las virtudes de las hierbas, la astrología judiciaria, las matemáticas y el derecho canónico. He derrotado en público certamen a mis rivales. Me he adiestrado en la sátira, que causa enfermedades de la piel, incluso la lepra. Sé manejar la espada, como lo probé en tu batalla. Sólo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces.
El Rey, a quien lo fatigaban fácilmente los discursos largos y ajenos, le dijo con alivio:
—Sé harto bien esas cosas. Acaban de decirme que el ruiseñor ya cantó en Inglaterra. Cuando pasen las lluvias y las nieves, cuando regrese el ruiseñor de sus tierras del Sur, recitarás tu loa ante la corte y ante el Colegio de Poetas. Te dejo un año entero. Limarás cada letra y cada palabra. La recompensa, ya lo sabes, no será indigna de mi real costumbre ni de tus inspiradas vigilias.
—Rey, la mejor recompensa es ver tu rostro —dijo el poeta, que era también un cortesano.
Hizo sus reverencias y se fue, ya entreviendo algún verso.
Cumplido el plazo, que fue de epidemias y rebeliones, presentó el panegírico. Lo declamó con lenta seguridad, sin una ojeada al manuscrito. El Rey lo iba aprobando con la cabeza. Todos imitaban su gesto, hasta los que agolpados en las puertas, no descifraban una palabra. Al fin el Rey habló.
—Acepto tu labor. Es otra victoria. Has atribuido a cada vocablo su genuina acepción ya cada nombre sustantivo el epíteto que le dieron los primeros poetas. No hay en toda la loa una sola imagen que no hayan usado los clásicos. La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. El mar tiene su dios y las nubes predicen el porvenir. Has manejado con destreza la rima, la aliteración, la asonancia, las cantidades, los artificios de la docta retórica, la sabia alteración de los metros. Si se perdiera toda la literatura de Irlanda —omen absit— podría reconstruirse sin pérdida con tu clásica oda. Treinta escribas la van a transcribir dos veces.
Hubo un silencio y prosiguió.
—Todo está bien y sin embargo nada ha pasado. En los pulsos no corre más a prisa la sangre. Las manos no han buscado los arcos. Nadie ha palidecido. Nadie profirió un grito de batalla, nadie opuso el pecho a los vikings. Dentro del término de un año aplaudiremos otra loa, poeta. Como signo de nuestra aprobación, toma este espejo que es de plata.
—Doy gracias y comprendo —dijo el poeta. Las estrellas del cielo retornaron su claro derrotero. Otra vez cantó el ruiseñor en las selvas sajonas y el poeta retornó, con su códice, menos largo que el anterior. No lo repitió de memoria; lo leyó con visible inseguridad, omitiendo ciertos pasajes, como si él mismo no los entendiera del todo o no quisiera profanarlos. La página era extraña. No era una descripción de la batalla, era la batalla. En su desorden bélico se agitaban el Dios que es Tres y es Uno, los númenes paganos de Irlanda y los que guerrearían, centenares de años después, en el principio de la Edda Mayor. La forma no era menos curiosa. Un sustantivo singular podía regir un verbo plural. Las preposiciones eran ajenas a las normas comunes. La aspereza alternaba con la dulzura. Las metáforas eran arbitrarias o así lo parecían.
El Rey cambió unas pocas palabras con los hombres de letras que lo rodeaban y habló de esta manera:
—De tu primera loa pude afirmar que era un feliz resumen de cuanto se ha cantado en Irlanda. Ésta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra. No la merecerán los ignaros, pero sí los doctos, los menos. Un cofre de marfil será la custodia del único ejemplar. De la pluma que ha producido obra tan eminente podemos esperar todavía una obra más alta.
Agregó con una sonrisa:
—Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres.
El poeta se atrevió a murmurar:
—Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad.
El Rey prosiguió:
—Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro.
—Doy gracias y he entendido —dijo el poeta. El aniversario volvió. Los centinelas del palacio advirtieron que el poeta no traía un manuscrito. No sin estupor el Rey lo miró; casi era otro. Algo, que no era el tiempo, había surcado y transformado sus rasgos. Los ojos parecían mirar muy lejos o haber quedado ciegos. El poeta le rogó que hablara unas palabras con él. Los esclavos despejaron la cámara.
—¿No has ejecutado la oda? —preguntó el Rey; —Sí —dijo tristemente el poeta—. Ojalá Cristo Nuestro Señor me lo hubiera prohibido.
—¿Puedes repetirla?.: —No me atrevo.
—Yo te doy el valor que te hace falta —declaró el Rey.
El poeta dijo el poema. Era una sola línea. Sin animarse a pronunciarla en voz alta, el poeta y su Rey la paladearon, como si fuera una plegaria secreta o una blasfemia. El Rey no estaba menos maravillado y menos maltrecho que el otro. Ambos se miraron, muy pálidos.
—En los años de mi juventud —dijo el Rey— navegué hacia el ocaso. En una isla vi lebreles de plata que daban muerte a jabalíes de oro. En otra nos alimentamos con la fragancia de las manzanas mágicas. En otra vi murallas de fuego. En la más lejana de todas un río abovedado y pendiente surcaba el cielo y por sus aguas iban peces y barcos. Éstas son maravillas, pero no se comparan con tu poema, que de algún modo las encierra. ¿Qué hechicería te lo dio?
—En el alba —dijo el poeta— me recordé diciendo unas palabras que al principio no comprendí. Esas palabras son un poema. Sentí que había cometido un pecado, quizá el que no perdona el Espíritu.
—El que ahora compartimos los dos —el Rey musitó—. El de haber conocido la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Ahora nos toca expiarlo. Te di un espejo y una máscara de oro; he aquí el tercer regalo que será el último.
Le puso en la diestra una daga. Del poeta sabemos que se dio muerte al salir del palacio; del Rey, que es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda, que fue su reino, y que no ha repetido nunca el poema.