lunes, 9 de julio de 2012

Juego de palabras


Por Viviana Dujovne

Acontecimiento con padecimiento,
no miento,
no mientas, solo mentas
refrescantes al aliento.

Solo mentas,
decires dementes
reíres, risas, brisas                                                            
parabrisas estrellados
y el viento helado
entrando con astillas.

Pastillas, de menta, refrescantes
al aliento.

Alcobas, escobas                                                               
maniobras, manubrios
manos, hermanos, hermanados
horneados,
al horno, estamos, hermano
o tal vez fritos
fríos, congelados, desangelados
desalmados,  destinados, predestinados
procastinados en la desidia
en la envidia
ensalada de endivias

tan caras
tan caretas
ensalada de palabras
abracadabra
pata de cabra
mala pata, mala suerte
la muerte
nunca es suerte la muerte
morir, dormir, sentir, partir.

Un día partís al medio una sandía,
esa manía tuya
de jugar con las palabras,
abracadabra
y la magia presagia
algo nuevo, una gracia
o tal vez, desgracia.

¿Será un poema, una enema, un potaje?
Para tragarse, atragantarse, poner en una vasija
en una valija, envuelto en una cobija
y rajar tan lejos, allá
o más allá o acullá.

Lejos
donde no nos embosquen los trebejos
ni los trabajos
ni los espejos
ni los pendejos.

Mocosos, esos cosos, esas cosas
tan extrañas, me extraña, no juntes arañas.
Es una maña que  te dio una mañana
y las juntas, enjutas y peludas
peliagudas, agudas, no graves, como las agujas,
como las hormigas, o las cucarachas, siempre por rachas.

Más cuando estás borracha, que confundes las cucarachas
con los cucuruchos
de limón y chocolate.

Y lates feliz con tu cucaracha, con tu cucurucho
que por rachas, juntas, como las arañas.
Eso si que es una maña.

Pero te amañas y cada mañana restañan
tus dientes, tu loza, tu lazo, te alzo
y me lanzas tus flechas, tus fechas,
echas flores con olores por allí.

Y yo junto, como tú las arañas , las cucarachas y los cucuruchos
las margaritas tan bonitas, tan humildes
húmedas,

Y quedas muda, demudada, absorta
Mirando las arañas, te convido una castaña, pero no quieres
Ni una caña, ni un caño, nada quieres, nada,

Como un hada ignorante
Itinerante, arrogante.

No quieres nada,
Ni un juego de palabras.

Simulacro de Poema


Por Viviana Dujovne

Algo se produce
Un acontecimiento
Que cambia, al menos un instante
al lector.

Ocurre no siempre,
Solo de vez en vez.

Pero cuando pasa
Ya nada es igual.

Indescriptible o,
al menos
de difícil descripción.

Una sorpresa
Una revelación
Una torcedura,
Una torsión.

Se zambulle uno
Nada, bucea, lo bebe, lo escupe,
Emerge al exterior, flota,
se deja mecer en las palabras.
Y después sólo se deja leer por él.

Como entregarse sin condiciones
A un amante singular.

No siempre pasa
Solo de cuando en cuando
 Solo de vez en vez.

Pero cuando ocurre
Te estruja, te expande
Te fracciona y te vuelve a unir.

Es piel desgarrada del espanto
Es caminar en invierno por la vereda del sol
Es bofetada y es caricia
Implosión y explosión
Es ahogo y desahogo
Es naufragio y soledad
Es un atardecer en el Pacífico

Y un café con leche calentito al despertar.
Es un maremoto en el desierto
Y una brisa fresca en la cara un día de calor.

Ocurre no siempre,
Solo de vez en vez.
Pero cuando pasa
Ya nada es igual.

martes, 26 de junio de 2012

Vengo del fiambrero



Por Emanuel Donati

Terror es un pueblo 
Que no sepa sus cantos 
Lleno de santos y genios
Que no mueran de espantos 

Terror es comer  la ostia 
La nuez de nuestra Roma
La soberbia hecha soja 
La Tierra que no llora

Terror es el sudor 
De tener como aliado 
Un pobre amigo 
Que nunca ha transpirado

Terror es domingo sin fútbol 
Sin mujeres,  negros poetas 
Sin locura, ni desamor 
Sin la mordida del profeta 

Terror es perder el lápiz 
Creernos las letras 
Leer las revistas 
Y buscar recetas 
    

domingo, 17 de junio de 2012

Angélica


Por Pablo Galo


Sube como llama revirada en las cortinas
Y se asoma a la ventana de sus dudas.
Urga en el capricho ceniciento de la bruma
Con su ciego manantial de madrugada.

Un grito le inunda la cara
Y Angélica pierde sus alas.
Un grito le inunda la cara
Y Angélica pierde sus alas.

Ríe en el oleaje que penetra su escafandra,
En la hermosura que la luna le regala.
Trópico siniestro que se vuelve agua bendita
Mientras tirita en la embriaguez de su mirada.

Un grito le inunda la cara
Y Angélica pierde sus alas.
Un grito le inunda la cara
Y Angélica pierde sus alas.

La nostalgia es otra vez



Por Emanuel Donati

Hoy me habita la nostalgia de tu música.
Esa melodía que se apiada de mis letras

Ese cobijo de domingo
Esos ojos que no ven la vida mientras
La canción se pierde en el espejo

Y el temor de hacerme viejo
Queda loco en un recuerdo

Y sí la lluvia me trae calidez
Es porque sueño cada día verte otra vez.
Y otra vez

Hoy me habita la nostalgia de tu música.
Me habita el despojo de la hierba

Ese cobijo de sentirlo
En tus gestos mientras te miro

La canción es una mentira
Que todos los días elijo
Para soñar algo contigo

Y sí la lluvia me trae calidez
Es porque sueño cada día verte otra vez.
Y otra vez




domingo, 27 de mayo de 2012

El viejo del forraje


Por Emanuel Donati

Sentado en un viejo cajón de manzanas cuida su forraje. Solitario.

Sentado con el mate, con la mirada perdida, inerme ante la suerte que la madera se resquebraje.

Piensa en aquellos tiempos, cuando se paseaba con coraje. Cuando era guapo, flaco y vivía con su padre.

Pero llega doña Regina, con su blusa a lunares, y lo despierta de su viaje.

Sacude sus ojos, deja el mate y se calza el personaje, un tanto más triste.

Entrega la bolsa de alpiste y vuelve a sentarse. Absorto, hasta que la madera se resquebraje. 

viernes, 18 de mayo de 2012

La barca


Por Emanuel Donati

Sí me lleva el diablo
en el viaje de mi muerte
Soplaré la vela,
tengo prisa por verte

Y en este mar
absurdo de oleaje
apuntaré mi reloj
a la hora de besarte


viernes, 4 de mayo de 2012

Soy lo Peor



Por Emanuel Donati


Estoy en el centro de tu cuerpo

Me estiro y te abrazo las entrañas

Soy silencioso y minucioso en mis movimientos

Y hace años que te habito sin que te adviertas

Soy el  karma de la carne

Soy lo peor entre tu cuero y tu sangre.

domingo, 22 de abril de 2012

La daga



Por Emanuel Donati 


Me habita la impaciencia de ser el honor de tu ejecución.

Me aburro en tu pared, verde, fría y maltratada por la humedad.

Tu rostro obsceno se refleja en mi seductor acero.

El dolor en su piel es mi único anhelo.  

Quiero que me tomes, con tus manos pálidas de miedo.

Quiero ser el corte que ponga fin a tanto desprecio.

Delicada y punzante, con mi puño de nácar.

Protagonista de tu locura, que no puedes controlar.

  

martes, 17 de abril de 2012

Curvas Peligrosas



Por Emanuel Donati

Irrumpí en su baño como una tempestad y cerré muy fuerte la puerta. Oí sus apurados pasos detrás de mí pero no la dejé avanzar, necesitaba calmar mi taquicardia.

Clave mis ojos frente al espejo y vi mis ojeras punzantes caer hasta golpear mis pómulos. Abrí la canilla de agua fría, rápidamente coloqué mis manos bajo el imperioso chorro y salpique mi remera color rosa.

Tomé la toalla y sequé mi rostro apretando muy fuerte, deseando que mis gestos queden plasmados en el verde algodón.

Me senté en el inodoro a pensar unos segundos. Me preguntaba que palabras servirían para dar el primer paso. Junto a mi mano derecha, rendida contra un azulejo, encontré su shampoo; su etiqueta me avisaba que era para “Curvas peligrosas”.

Me sentí un poco desorientado, pero al fin pude salir del baño con calma y un paso cansino. Ella me esperaba sentada en un bajo sillón, con sus piernas cruzadas, fumando el cigarrillo de la impaciencia.

La media hora nos sorprendió en su cama, desecha y fuera de sí. Noté sus oscuros bucles acariciar sus sinuosas caderas y ante el reflejo de una ventana mis ojos espiaban su sensación.

Los días nos sorprendieron juntos en el mismo café de la mañana. Noté sus delicados gustos por sobre mis elementales opciones.

Los meses nos sorprendieron juntos en los gritos de las noches. Noté sus enérgicos disgustos por sobre mis indecisiones.

Los años nos sorprendieron juntos avanzando a la muerte. Noté sus curvas peligrosas por sobre mis baches que ya no puedo manejar.  

lunes, 2 de abril de 2012

En algún Atlántico atardecer



Por Emanuel Donati


Con el cielo empapado de sangre color celeste rendís tus cuentas de hambre a un capricho robado.  No entendés, no pensás, sólo ardes ante las coronas color negro.

Con tus ojos en compota, nada dulce lo soñado.

 Con tu bilis, con tu hígado, tu estómago enredado. 

Con la fiebre en la cabeza, los dientes tiritando y tus pies en la tierra acarician suelo helado.    No crees ni en el Dios que te han mandado.

Con manchas de pecado en tu saco color indecoroso, y con resabios de carne humana en la mirada.  Ni el histriónico amo te ayuda a dar batalla.

Con olor a pólvora en la piel.

Con todos tus deseos de volver, aunque tus huesos se muelan polvo en algún Atlántico atardecer. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Pronóstico Nublado



Por Emanuel Donati 

Hoy es el día en que oímos la serpiente.
La que susurra al oído insinuando el pecado aún no cometido.

Hoy es el día que el árbol nos extendió una rama para alcanzarnos la manzana.
La que mordimos hoy, y morderemos mañana.

Hoy es el día en que el engaño nos cubre de culpas y nos llena de ganas.

Hoy intentaremos mil hazañas, que nunca cumpliremos, que nunca podremos, y así moriremos.

Hoy con pausa, con prisa y con drama.

Hoy ciego, por los suelos y sin calma.

Hoy es el día que el diario me da pronostico nublado.

Hoy es como ayer, pues Dios sigue vivo en aquel santuario.

Esperando de nosotros, no más que un pecado. 

domingo, 18 de marzo de 2012

Presente y Pasado


Por Emanuel Donati

Los años provocan el engaño, de creer que el pasado sólo ya pasó.

El tiempo nos exige hoy, para mañana.

La risa que rompe tus labios me desangra la mirada.

La incertidumbre me convierte en una sábana tiesa.

Sí sólo existiese ese espacio y tiempo que sea un eterno presente.

Sí sólo existiese, no tendría que recordarte.

Sí tu palabra me obliga…sí tu sonrisa me empuja.

Sí tus ojos me brillan los ojos.

Sí tú…del pasado y del presente.

lunes, 5 de marzo de 2012

Verso Terco


Por Emanuel Donati

Insisto en estas letras que nunca leerás.

Insisto en este verso terco.

Insisto en pensar que eres Diosa, Santa, Virgen y protectora de mi soledad.

Insisto, aunque nunca logre calmar mi ansiedad.

Y sigo presente frente a las paredes y los cuadros de siempre.

Presente como la estatua que es siempre vigente.

Y estoy sentado, cansado y me falta un de repente.

Insisto y sigo aquí, aunque ausente.

Ni la lluvia, ni el viento me empujan el paso.

Ni el sol, ni la luna me tiran de la mano.

Ni un rock, ni un jazz, ni una melodía de Dire Straits

Ni tú ni nadie, ni la programación del cable.

Pero insisto en este verso terco.

Insisto testarudo y confiado.

Insisto por mis dedos, que se pierden lo pensado.

Insisto en este verso, pero más insisto por lerdo.

martes, 28 de febrero de 2012

Las perdices del dolor



Por Emanuel Donati

Sé que la inocencia la dejé en el pecho de mi madre. De allí en adelante de cada gesto soy culpable. Esa mueca, ese guiño y hasta la más nimia exclamación me condenan en un punzante dolor.

La tormenta aparece en los cielos de mis cielos, pero no encuentro Dios al que rogarle, por un instante viles garras que me sirvan de paraguas y unos dientes que se claven si razón.

Esta peste que me invade la memoria, y esta mujer no me ama sin dolor. El estupor me invade el cuerpo mientras llueve, mas llueve en mi corazón.

Hoy el viento me marea y me pierdo en pensar porque soy lo que soy. En mis oídos insiste una canción y las gotas de esta lluvia tocan la baranda del balcón como un piano en acorde La menor.

Sé que aún queda mucho por perder y nunca seguiría intentando sí pienso en que algo lo voy a hacer perfectamente bien. Pero para comer perdices, hay que comerse las palabras también.

martes, 21 de febrero de 2012

Volver a arrancar

Por Emanuel Donati


La siesta de una dama que no olvida quien matar.

La pollera de esa señora que no encuentra la sal del viejo y su amar.

Los pechos de una niña que no sabe quien buscar; y cinco peones la esperan atacar.

La idiotez del más fuerte y la ironía inteligente se debaten un lugar.

La fuerza de los milagros que sólo ayudan a soportar, los vacios momentos de un pueblo que llora por no cambiar.

La joven que espera en la ventana, una canción para ser amada.

La mirada de esa abuela que vive en el pasado, sin recordar su lento paso.

Y todas las bicicletas, que giran vivaces de infantes que sueñan en ser algo que jamás lograrán.

sábado, 4 de febrero de 2012

Volvería - Por Alvaro Wilchel


Versos para los que callan demasiado

Forma de ablandarse del mudo, decir un poco más

Papel viejo debajo de la puerta

Poema de letra adolescente de espíritu valiente.

Dolor del vacio vaciado al mágico vacio por llenar

Te amaba sin pensarlo, te amo pensando. Melancolía de un pasado que atormenta.

Historia de amor que empuja en la espalda, ahora de frente

Tus palabras huelen a comida casera

Tu mirada se oye con pañuelos coloridos sobre el pelo

Tus dientes, blancos arenal

Tú alma, vos.

Tus senos, tu cola, mi pasión

Tutoría del estar

Volvería a cero, a cargarte, a decirte

Volvería a cero, a buscarte, a tomarnos.

Un volvería atado, maltratado, agotado, dolorido, borracho, errante, ido.

paradoja del volvería que se aleja de su esencia.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Infierno - Por Francisco Bermejo (España)

He entrado por las puertas del Averno

con mi corazón en la mano.

Sarcásticas palabras se cruzan

con la risa macabra del odio.

- ¿Cuál es tu pecado?

Me pregunta una cabra, roja y con cuernos,

- Amar demasiado, tal vez, a menudo con los ojos vendados.

Ya noto el calor en cada poro de la piel

y el humo, que toma formas

de putas deseosas de mi cuerpo.

Me provoca espasmos de placer.

Bebo la sangre,

que de inyectados ojos

emana a borbotones

mientras lenguas viperinas

rescatan gotas perdidas

en la comisura de mis labios.

La lujuria se apodera

de la poca cordura que me queda.

Orgías de cuero y fustas

manchan de vicio

las sábanas de pulcra virginidad.

- ¿Quieres quedarte Dámaso?

- Sí, el infierno puede ser la mejor morada para mi maltrecho corazón.

DE " LO BUENO DE SER UNA RATA" 2.011