sábado, 27 de marzo de 2010
La marchita primavera de un mendigo sin razón
Esquinas rastreras que desfloran la propia primavera.
Tardes de nada que llenan la falta de vacío.
Agujas que hieren la madre de un mendigo.
Princesas que pasean verdes jardines.
Mitos de antaño que cuentan la historia de un paraíso.
Reyes que no gobiernan sus viejos arlequines.
Quijotes que enfrentan molinos de razón.
Iluministas que peleaban con Locke.
Niños que se escudan en un desquerido corazón.
Palabras que marchitan una emoción.
Anhelos que se desarman con la frustración.
Y diálogos que se rompen ante la mínima turbación.
Falsos gritos que dio el orador.
Falsos oídos que brindo ese pastor.
Triste rebaño que se perdió.
Triste primavera de un mendigo sin razón.
domingo, 14 de marzo de 2010
¿Quién robo mi reloj atrasado?
Sí mi alma está rasgado.
Sí busco sólo el pecado en tus ojos anhelados.
Sí la nostalgia abunda en mi piel.
Sí una canción te trae a mi Ser.
Y pretendo cegarme en tus crueles ojos miel.
Sí eres reina entre mis celos y princesa en mis sueños.
Sí te añoro en la insinuante modorra.
Y te espero aunque no sepa que me aloja.
Sí no corremos el mismo tren de la locura.
Sí sólo nos cruzamos en ese anden que provocó ternura…
¿Y sí dos gramos de lujuria se tiran a la basura?
Es que mi puño esta aferrado y mis dientes afilados, pues no quiero dejarte de lado, por tener un corazón acorazado.
Y sí hago esto es por la angustia, de cuanto más querer besarte más lejos encontrarte.
Y sí en ti algo pretendo, deberé dejar de soñarte.
martes, 9 de marzo de 2010
Videoteca
ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
DIRECTOR: Tim Burton
LA MALDICIÓN DEL ESCORPION DE JADE
DIRECTOR: Woody Allen
sábado, 20 de febrero de 2010
Corazón de limón
Me pediste una noche de ojos claros. Te di segundos que se tallaron en mis pasos.
Me pediste de la sangre al deber en una simple mirada. Pero mis crímenes sólo se pagan con ver.
Me llamaste en un silencio al que sentí ceder.
Me llamaste en un compás que ahora no dejo de buscar.
Me llamaste a la guerra y yo busqué la paz.
Pero cítricos sentimientos de acidez estrujan tu alma y no dejan salir la emoción.
Cítricos sentimientos de un corazón de limón.
No quiero la ácida gota de una lágrima que se escuda en la fuerte corteza.
No quiero el vodka sin tu pureza, ni el gin sin tu destreza.
Y no se que quiero detrás de tu belleza.
Y ese sol que arrima la noche.
Ese vestido que prende las flores.
Y ese jugo que es un derroche.
Pero cítricos sentimientos de acidez estrujan tu alma y no dejan salir la emoción.
Cítricos sentimientos de un corazón de limón.
Niña de sedosas pulpas que cierras los ojos y amenazas con la pluma, a un niño de hojas lisas que busca refugio en la tinta de la culpa.
Cítricos sentimientos de un corazón de limón.
Una clase de soquetes
¿Qué dirán los sociólogos que investiguen su desaparición en un futuro muy lejano? ¿Qué fósiles encontrarán y como edificarán teorías?
Quizás encuentren restos de pensamientos zurdos en casas decoradas al mejor estilo francés… O bien, es probable que hallen fragmentos de libros de cocina casera para salvarse de la invasión del colesterol; sin perder de vista que un botiquín repleto de recetas en forma de pastillas puede ser un buen punto de partida para comenzar a seguir una pista.
Claramente considero que no les resultará fácil a mis amiguitos del futuro, entender la neurosis de la clase media argentina. Con sus particulares proyectos a futuro, sin poder vivir al día…y con sus angustias por traicionar ideales familiares a cambio algún plástico que calma las olas.
Creo que les resultará muy jodido comprender sus políticas de salvar la ecología, cuando sus ojos brillan por prendas de vestir que lucen el más exótico de los plumajes.
¿Qué pensaran de sus grandes posibilidades de comunicarse entre si, pero sin entenderse en lo más mínimo? ¿Y de importancia de cambiar el auto?
La clase media argentina padece de enfermedades que le son inherentes; como la alergia al “negro cabeza con pantalones tres cuartos” y la “fobia al falopero”. Pero no dejan de combatir sus virus con canciones que hablan de la unidad del pueblo y de la esperanza de nación ilustrada.
La clase es media porque arranca de la planta de los pies y quiere llegar a al vientre, y allí enquistarse cual burgueses. Ese es su sueño, pero ignora que alimenta su caída votando las políticas del “sálvense quien pueda”.
Propongo titularla clase de soquetes y me voy; estoy delirando y comencé a estornudar porque hay gente “fea” por acá.
lunes, 15 de febrero de 2010
Ojos de niña en cuerpo de mujer
en esa tarde, nunca igual a cualquier otra.
Fue esa inocencia, la que nunca jamás regresó.
Eran los juegos, eran las risas…
Era la infancia misma la que había quedado ahí, detenida,
como esperando a que ella regrese otra vez a jugar,
como pidiendo todavía un poco más,
como gritando “¡quédate conmigo!”.
Las muñecas y las cartas, y ese maldito cuaderno
lleno de notas musicales.
Todo quedó atrás,
ella los había abandonado.
Ya no recuerda si en esa tarde el sol brillaba
o si las nubes lo opacaban…
No recuerda las palabras de mamá y papá,
ni tampoco la comida que ese día disfrutó.
No recuerda su tarea,
Ya no sabe a que juego jugó ese día…
Lo único que le queda es el recuerdo de unas manos en su cuerpo
y unas palabras que nunca hubiera preferido escuchar.
¿Y si alguien hubiese abierto esa puerta?
¿Si alguien la hubiera salvado?
Ella no podía soltar el grito
y lo contuvo por años, en silencio.
Su mirada se alejaba de ese lugar que todavía la esperaba,
quería y no podía volver…
Nunca nadie entendió lo que decían sus ojos,
y nunca nadie se tomó la molestia de atreverse a escuchar.
Si alguien, tan sólo alguien, la hubiese mirado…
Ella quedó ahí, inmóvil, detenida,
sin ninguna certeza más que esas manos que habían estado en su cuerpo;
y ese miedo, y esa vergüenza que sentía
que la empujaron a marcharse lejos.
En ese mundo lleno de colores, lleno de inocencia,
no había más lugar para ella.
Ese mundo que decía esperarla a que regrese,
en realidad, ese mundo, no existía
había muerto junto con ella.
En sus ojos quedaba el miedo…
Fueron las miradas ajenas las que le hacían sentir que era una extraña.
Fue el deseo de venganza el que la mantuvo con vida.
Fue la resignación, la impotencia, el grito contenido, el silencio, las manos, la puerta que se cerraba, las palabras asquerosas al oído, el miedo, la culpa, el asco, la ira…
Fueron los años…
No harían falta más razones para explicar por qué sus ojos quedaron ahí,
esos mismos dos que gritaban en silencio,
los mismos que quedaron ciegos de tanto ver,
los mismos, que nunca quisieron crecer…
¿Y si alguien hubiese abierto esa puerta?
“Ojos de niña en cuerpo de mujer”
jueves, 11 de febrero de 2010
Los hermanos Pastilla
Estos tres hermanos recuerdan bien su infancia, no muy feliz, pero siempre con la mano de Perón que ayudaba. No eran chicos carentes de dinero, ni de valores éticos y morales, sino más bien huérfanos de retórica.
Los argumentos de su vida siempre dependieron de la cotización del corazón de su madre, que por cierto, era bastante costoso de pagar. Día a día el mercado cerraba en alza y ellos sin papel moneda no sabían que teoría barata comprar.
Un jueves de mes patriota, el más grande de ellos entra a la galería del cuartel, fría y muy pisoteada, como su madre pues…. Una foto del General miraba desde alguna oficina con la puerta entre abierta, mientras la música de los borsegos y las maquinas de escribir reglaban el ritmo de sus pulsaciones.
No tardo tanto en alistarse al servicio, sin servir a nadie. Meses después fue premiado con una medalla por su labor en la Antártica Argentina, donde rescató a la última pingüina emperatriz. Dos años más tarde, es nombrado capitán, pero su vientre ya no era el mismo. Lentamente comenzó su adicción a la buscapina compuesta (de amor y odio) que calmo la ansias de su abdomen preguntón. Siguió su vida con la cara sin mueca y la receta en la riñonera.
El hermano del medio también compró la misma formula de éxito nacional. Tras camuflarse para conquistar ese imperturbable témpano que la madre portaba en su pecho y ser detectado por los radares de la antipatía, emprendió su apoyo a los Estados Unidos, empresa que lo condecoró por colaborar en la guerra fría. Su regreso, encontró al general consumiendo sertal compuesto (de rencor y anhelos) pues su estómago se congeló por no sentir el vapor de las aguas termales.
El más chico… siguió el ejemplo de los mayores, no quiso aprender otro culto que el de la rectitud y la raya al costado. Es cabo y mata blisteres de aspirinetas… quién sabe que sabor tiene esa madre que no tiene conmoción.
El capitán buscapina, el general sertal y el cabo aspirineta ya no buscan la razón de ese impávido corazón.
jueves, 4 de febrero de 2010
Arrimad la ventana
Hay días que la calma habita en el palacio. Son días de poco brillo, pero de una brisa reparadora.
Días que nos ponen a pensar en la fragilidad de las cosas y el sentir de las personas.
Días en que la nostalgia hace eco por cualquier rincón de nuestro cuerpo y nos enroscamos en una sabana a cruzar nuestros dedos.
Quizás es lo mejor que pude hacer hoy, además de oír su música, leer mis cuentos y peinar mi perro…
Quizás es la triste impotencia de un corazón tibio; o el tibio impulso de un corazón en llamas.
Quizás sea mejor hacer algo… un martini con coca no vendría mal.
Además aparecen mis viejos amigos con nuevos vestidos…y mis viejos fantasmas también a la moda.
Además los tatuajes son para siempre y las mujeres no tanto.
Además; hay más…
Hay perfectas y sedosas. Calladas y fogosas.
Hay solteras pero no al tanto, y vírgenes dedicadas al canto.
Hay muchas que elegir y pocas con quien fingir.
Hay días que la calma habita en el palacio. Son días de poco brillo, pero de una brisa reparadora.
lunes, 25 de enero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
De la sandalia y el escarpín
Mis sonidos escuchados y sus colores vistos en mí.
La risa y el aburrimiento no dependían de una vida vil.
(La expresión de los sentidos que hicieron lo que soy)
Las angustias con sus llantos y los sabores que de niño escogí.
Los gustos, los caprichos y las explicaciones que jamás entendí.
Ellos armaron su poesía con el abrazo más gentil.
(La construcción de mi psiquismo que hizo lo que soy)
La frialdad es por educación, pero el ardor de un te quiero es parte de una rebelión. ¿Sabrá algún Dios cual será mi poema?
La educante perversión con su ojo sancionador. La loca historia que aún no terminó.
Algunas pocas flores y momentos que me hicieron lo que soy.
Algunas cuantas canciones que ahora desoigo por temor.
Aquel ceño fruncido que llevo con honor, pero que no me pertenece.
Aquella marca en la frente que odio y prevalece.
Los días recordados, con sus ritmos olvidados.
Las imágenes olvidadas con sus compases recordados.
Cuando enfermar es sano y extrañar humano…
Y la fantasía neurótica sobre mi anónimo hermano.
Cuando giro la cabeza y veo lo que soy, no puedo menos que abrillantar mis ojos con los recuerdos de mi niñez; no puedo menos que alegrarme y lamentarme de donde estoy, no puedo menos que ubicar mis pasos para saber donde voy…
lunes, 4 de enero de 2010
La Logia de la tía
Fue la tía la primera en manifestarme sus anhelos. “Feliz año nuevo, que se cumplan todos tus deseos”.
Dada mi singularidad no pude más que sospechar de tal oración, pues me vi en la necesidad de someterla a un delirio. Tal es así que comenzó a escribirse en mí la idea de que existe una logia decidida a quejarse eternamente.
Pues bien, tomé mi papel mental y mi tinta cerebral y comencé esto que ustedes mismos están leyendo. Sé que los alegatos son fáciles…por lo cual aclararé que ésta es mi propia logia.
A resumidas cuentas (es que… mi cabeza saca demasiadas cuentas en color rojo) retomé la frase trillada de mi tía.
“Feliz año nuevo, que se cumplan todos tus deseos”.
Como mi propia logia adora al árbol del pesimismo que funde sus raíces en vaya uno a saber que historieta familiar, se oyó una voz en off (a saber, mi inconciente) que repetía: “Los deseos no se cumplen porque sí…el año nuevo no es feliz por obra divina, uno tiene que construir esa felicidad y debe luchar duro por sus deseos”. Obviamente este pensamiento permaneció lejos de los credos de mi tía, ya que entiendo que la batalla se pelea en otro terreno.
En fin, mi logia, la que por el momento lleva gran cantidad de adeptos, tales como yo y mi alter ego bizarro, se interrogaba porque corno se renuevan las esperanzas de los seres humanos cuando cambia el número que los regula.
¿2010, es acaso el código de acceso al verdadero “pare de sufrir”? Quien sabe.
Pero yo creo firmemente que esto demuestra la necesidad que el hombre tiene por atarse al símbolo. Sin él somos pura locura, desborde; somos un ente no regulado por días, meses, horarios de trabajo, espacios de juego, flechas señaladoras, imágenes, etc.…
Concluí, que mi logia no dista tanto de la de mi tía, sólo cree en un Dios diferente. Que “año nuevo es vida nueva” depende profundamente de cómo manipulemos los símbolos, sin dejar de entender que no es lo único que nos regula en la vida… Que los profundos reales siguen presentes en lo más hondo de la sexualidad humana, quizás por eso me asustan sus polleras… Fin.
domingo, 3 de enero de 2010
Bienvenidos ellos
Por Bruno Ferrari
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Pensamiento Número 6 a.m.
Hay noches viudas. La muerte es protagonista en su oscuridad.
Este homicidio se prepara lentamente a partir del ocaso, en que cada hombre baja su rostro y ensancha sus ojos.
Los animales que caminan las calles desmenuzan sus alimentos para sobrevivir de las sobras de otras vidas.
El filo se hace presente para demarcar territorio… la mirada punzante y el pecho vibrante.
A ciertas horas no se siente la suavidad del sol que desnuda nuestras sombras.
A ciertas horas la aguja del peor de los relojes comienza a rotar por última vez.
Nunca hay certeza… A ciertas horas.
El boulevard se hace más ancho, más largo y más azaroso. Sus bancos atrincheran perros que cuidan sus huesos.
Las ratas corren a escondidas por sus cordones, esquivando la pobreza de algún farol.
El hombre que manda duerme tranquilo en su cama de de dos plazas, con veneno para lauchas y su libro de terapia.
Pero la madrugada es usurera… siempre se cobra algún trozo de vida que un obispo no ha podido perdonar.
Esas madrugadas, la sangre viene cubriendo el jardín, mientras otros cuantos perros rabiosos pelean por no manchar su mocasín.
La calle hecha noche se lleva las pocas luces de una vida. Mientras la letra no tiene nada que hacer contra los colmillos que aquel vampiro aprendió a usar.
En las noches viudas se llora un sol que no brilla.
Se llora la muerte de aquél hombre que no deslumbra.
Las lagrimas pasan desapercibido en sus penumbras.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Mi parte de atrás
Momentos en que el hormigón cotiza nuestras vidas.
Segundos que se gastan en largas esperas de pocas peras.
En esos días en que el camino es el de ayer y el de mañana.
Momentos en que la agonía le gana terreno a la diversión.
Minutos que se hacen horas de aquellos días y de estos meses.
En esos días más vale salir a navegar…
En esos días que el insulto invade el te quiero y las ganas de gozar.
Aquellos momentos de furia y fuego, más vale huir de la cuidad.
Horas en que aves buscan hombres que no saben a que jugar.
En esos días, en que el humo ciega ojos sin destinos y amenaza corazones mal latidos.
Pequeños momentos de emoción que no emparchan el sacrificio y el dolor.
Vidas que hacen honra al sillón y la televisión.
En esos días más vale salir a pasear…
Hay días que sólo uno mismo sabe disfrutar.
Hay momentos que el egoísmo sirve para curar.
Y hay instancias en que el tiempo deja de serlo porque no le damos entidad.
Son mis cócteles y mis pensamientos pop arts.
Son mis crueles escapes a una falsa eternidad.
Son días que no te muestro mi fachada, sino mi parte de atrás…
martes, 1 de diciembre de 2009
Te pido sueño...
La situación era mañosa. Nunca nadie quedaba conforme….
Las claves para descifrar el crucigrama no bastaban. Pero dolía saber que alguien no peca de ignorancia.
Nunca el riesgo es por entero ciego, pero su miopía nos lleva a lugares desiertos.
Me encantaría poder viajar a ese sueño y atravesarlo con los ojos abiertos.
Sin tanto equipaje y bastante veneno.
No me basta sufrirte refugiado en mi colchón. Quiero hacerlo a viva voz.
Pienso usar mis armas contra tus grilletes, pero no las encuentro a mano.
Espero vengarme de las angustias que me has hecho juzgar.
Te pido sueño, que logres que el limón tenga sabor a miel, pero quiero que perdure en mi boca cuando mis parpados despeguen.
A veces me siento infectado por tus imágenes, que jamás llegan demasiado lejos…
No seas cobarde sueño; impáctame en mi sangre por completo hasta que mis lágrimas de acrílico clamen perdón.
Ponme entre la espada y la pared y te juro que esta vez no despertaré.
Te pido sueño que me dejes morir en paz… con mis ojos al descubierto y habitando ese desierto.
Que el grito sea de dolor, el llanto de amor y la risa por desconcierto.
Te pido sueño… que esta sea la ultima vez.












